¿Innovar en tiempos de crisis?

¿Innovar en tiempos de crisis?

En países como el nuestro donde la economía es errática y de horizontes variables e imprevisibles, nos encontraremos con temporadas de mucha actividad, con procesos evolutivos sorprendentemente veloces pero con cortes de ciclo abruptos acompañados de una caída estrepitosa.

En el primer escenario el emprendedor PyME está exultante en su estado de ánimo, con mucho desarrollo e hiperactivo. Todo ello se diluye cuando llega el segundo momento y al actor lo embarga la desesperanza, la depresión y generalmente sucumbe por inacción.

Pero, después de cada crisis, aparecen algunos exitosos. ¿Cómo hicieron? ¿Cómo lograron mantenerse y hasta crecer en momentos tan difíciles de la economía?

Simplemente ocuparon el espacio que les dejó la competencia. Supieron avanzar sobre los puntos débiles de los demás prestando mucha atención en captar más clientela y nuevos mercados ofreciendo productos y servicios novedosos. Es decir, siendo innovadores.

Para ello, hay que tener en cuenta que en estos tiempos no podemos dejar librado al azar nuestro negocio. Hay que considerar que el mundo de la economía moderna se mueve sobre tres pilares de sustento básicos: Educación, tecnología e innovación.

La Tasa de Actividad Emprendedora (TAE) en la Argentina es del 23.3, elevada si la comparamos con las TAE de Alemania que es del 7.7. Pero es una de las más bajas de America Latina. Lidera el ranking Perú con el 40.2 y le sigue Ecuador con una TAE del 33.4. Pero lo más llamativo es que la TAE de nuestro país está integrada por un 70% que emprenden por Necesidad y 29.6 por Oportunidad o sea, que solamente 0.4 de la TAE corresponde a iniciativas estudiadas o planificadas.

Si analizamos el movimiento de los recursos empresarios mundiales nos encontraremos que aproximadamente el 3% del PBI corresponde a la producción primaria, (agricultura, minería y pesca); el 25% proviene del sector industrial; y un dominante 72% del PBI mundial lo aporta el  que, para ser fácilmente entendido, está integrado por empresas de diseño, desarrolladores y proyectistas, servicios financieros y generales, entre otros.

Todos estos rubros exigen una mentalidad altamente imaginativa y creativa. En la economía actual, la materia prima es esencialmente intangible, (datos, ideas y experiencias). Por lo tanto, las empresas deben ser superlativamente innovadoras para captar mercados en un entorno donde la agilidad digital y el valor agregado intelectual son los únicos diferenciadores reales.

Estamos hablando de un universo movido por desarrolladores, creativos, financistas y estrategas cuya materia prima no es el acero, sino las ideas. En un mercado saturado de productos físicos, donde la creatividad y la innovación disruptiva no son lujos, sino la única vía para captar la atención de un consumidor que valora lo intangible por encima de todo.

Las necesidades y las demandas en el sector comercial no se satisfacen, se crean. Recuerdo que en una Jornada sobre Economía organizada por la Universidad de Tres de Febrero a la que asistí, manifesté que no es exitoso quien logra acceder a todo lo que quiere. El exitoso es quien crea y provee a esas aspiraciones.

En el modelo de negocios actual, no importa cual es su rubro ni envergadura económica si no, que debe marcar la diferencia con su competencia o seguramente sucumbe. Es por ello que la capacitación adquiere particular relevancia.

De una ponderación de los cambios clave y en resumen surge que el Sector Primario bajó del 4% al 3%, reflejando la optimización tecnológica y la migración a otros sectores. El Sector Industria se ajustó al 25%, debido a la automatización y la terciarización de procesos. Finalmente, el Sector Servicios ha subió al 72% impulsado por la explosión de la IA, el software y el comercio digital.

A partir de los conocimientos adquiridos, el emprendedor incorporará tecnología y con el saber y la herramienta apropiada comenzará a innovar con el resultado del crecimiento de su emprendimiento, aportándole  sustentabilidad y sostenibilidad.

El ser humano es curioso por naturaleza y siempre será atraído por el comercio que le ofrezca novedades, no solo en mercaderías si no también en servicios, en tecnología.

Me contó un colega a su regreso de un viaje de negocios que “En muchas boutiques europeas ya puedes armar tu conjunto de vestir sin probarte las prendas. Sencillamente, se utiliza un programa que reproduce en un smart TV lo elegido en tamaño real y sobre tu apariencia hasta lograr la combinación deseada y es allí donde interviene el vendedor”. O los locales dedicados al despacho de café, chocolates o perfumes que aromatizan sus vidrieras para tentar al cliente. Los supermercados de autoservicio integral, casi sin intervención de personal de atención o cobro.

La respuesta al título de esta nota es un rotundo . Hay que innovar en tiempos de crisis para no sucumbir. Y como tituló a uno de sus libros Andrés Oppenheimer, famoso periodista especializado en temas económicos y políticos: “CREAR O MORIR”. Esa es la consigna.

Ref: Los indicadores son interpretaciones de cruces de datos del INDEC y de Global Entrepreneurship Monitor.

 ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ