“Se puede producir y al mismo tiempo cuidar y hasta mejorar el ambiente”

“Se puede producir y al mismo tiempo cuidar y hasta mejorar el ambiente”

El Ing. Agr. Ernesto Messina pasó por el Concejo Municipal de Rafaela para aportar conceptos técnicos y científicos en un nuevo repaso sobre la distancia de aplicación de fitosanitarios en el contorno urbano de la ciudad.

El Concejo Municipal de Rafaela abrió esta semana una ronda de exposiciones con especialistas para avanzar en la definición de una nueva reglamentación del artículo 4 de la Ordenanza Municipal N° 5.331, votada en diciembre de 2021, revisado por la Justicia y que debería responderse en el próximo mes de octubre por parte del Ejecutivo, previo paso por el poder Legislativo.

Las exposiciones están orientadas a volver a darle justificación científica al cuestionamiento sobre la distancia de aplicación de fitosanitarios en zonas periurbanas, que la Justicia obligó a retrotraer a una restricción completa a los 200 metros, a pesar que en la ciudad y la región no hubo conflictos denunciados con la actividad.

Con la convicción desde la Sociedad Rural de Rafaela que la producción agropecuaria se hace en apego a la ciencia y las buenas prácticas, se volvió a ofrecer el aporte a estas exposiciones para que los diez concejales tengan elementos suficientes para evaluar su voto, en cuanto a la disposición de distancias y usos de productos, desde el límite entre la ciudad y el área rural.

En ese marco, el Ing. Ernesto Messina participó como experto propuesto por la Sociedad Rural de Rafaela y la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe, aportando una mirada que busca tender puentes entre producción y ambiente, para completar las voces desde el sector productivo.

Messina planteó como primer eje la necesidad de clarificar el sentido de las palabras que se utilizan en el debate. “Se habla de ambiental, ambientalismo, productiva, productivismo, todo es ambiental, todo es producción. Creo que es momento de decir, bueno, vamos a clarificar el sentido de lo que estamos hablando para que todos nos entendamos”, señaló. Para él, la discusión requiere precisión conceptual para evitar que los términos se conviertan en etiquetas vacías, por lo cual abundó en detalles sobre cada concepto, en la convocatoria del pasado jueves, donde estuvo ausente de sus bancas y por completo el bloque opositor.

El segundo aspecto que destacó fue la idea de que producción y ambiente no son antagónicos. “Se puede producir y al mismo tiempo cuidar y hasta mejorar el ambiente. También se puede deteriorar y destruir, se puede contaminar, pero no por el mero hecho de producir, sino porque quien decide producir tiene la responsabilidad de cuidar los recursos naturales”, afirmó. Su intervención buscó instalar en el Concejo la noción de responsabilidad individual y colectiva en el uso de tecnologías y prácticas agronómicas.

El tercer punto se enfocó en la necesidad de que “la sociedad no agropecuaria primero tiene que entender qué es producir, que es mucho más complejo que ver un cultivo o unas vacas pastoreando. Hoy los consumidores no nos preguntan qué hacemos, sino cómo lo hacemos. La preocupación instalada es cómo se están produciendo nuestros alimentos, si son seguros, si se contamina el ambiente, si se emiten gases. Nosotros tenemos la obligación y la responsabilidad de responderlo”, explicó.

Subrayó que los productores deben diferenciar las formas de producción y demostrar con fundamentos científicos y técnicos que existen buenas prácticas que garantizan alimentos seguros y sostenibles.

Messina también hizo autocrítica sobre la comunicación del sector. “Creo que no hemos sabido explicar bien cómo se produce. La gente se informa indirectamente de lo que pasa en el campo y muchas veces recibe información manipulada. No es culpa de la sociedad ni de los medios, es culpa también nuestra, de los productores que no hemos actuado con suficiente energía para explicarlo”, reconoció. Agregó que el cambio de actitud actual implica participar en foros y responder cada vez que se plantean dudas, para evitar que el silencio se interprete como aceptación de acusaciones.

En su exposición, remarcó que en Rafaela nunca hubo denuncias de malas prácticas vinculadas a la aplicación de fitosanitarios. “Se está debatiendo por las dudas, por algo que no pasa. El productor sabe cómo evitar que pase. Hoy hay reglamentación muy estricta, identificación, normas claras. El problema no es que no haya normas, el problema es cumplirlas y que haya castigo para los culpables”, sostuvo. Concluyó que el sector no defiende a quienes infringen la ley, sino que busca diferenciar a los que cumplen de los que no lo hacen.

La Sociedad Rural de Rafaela se sostiene convencida que la producción agropecuaria es compatible con el cuidado del ambiente y de las personas, con la responsabilidad de la gestión a través de las buenas prácticas, para seguir aportando sustento y alimentos a la comunidad, con actualización constante y respeto a las normas.