La Municipalidad acompañó la recuperación del histórico Club Superí

La Municipalidad acompañó la recuperación del histórico Club Superí

El Club Social y Deportivo Comandante Superí (Superí 1079) vuelve a ocupar un lugar central en la vida del barrio Alberdi, tras recuperarse de varios años de deterioro institucional y escasa actividad. Fundado el 20 de mayo de 1938, la emblemática entidad del Distrito Norte vuelve a abrir sus puertas gracias al trabajo de una nueva comisión directiva, llevado adelante junto a vecinas y vecinos, y el respaldo y acompañamiento del municipio que brindó asistencia durante la normalización y en el desarrollo de nuevas propuestas para el espacio. 

“La Municipalidad ocupó un rol clave en la reconstrucción del Superí. La Secretaría de Deporte y Turismo, mediante la Dirección de Clubes, nos brindó asistencia y respaldo permanente durante todo el proceso de normalización. Fue clave para que este lugar vuelva a tener vida”, destacó el presidente del club, Maximiliano Carbone.  

El dirigente de 36 años es uno de los protagonistas de esta nueva etapa. Vecino de Alberdi, decidió involucrarse junto a un grupo de amigas y amigos y habitantes de la zona con el objetivo de recuperar una institución que, pese a conservar algunas actividades, había quedado prácticamente al margen de la vida del barrio.

“Me empecé a involucrar con este club porque soy del barrio. Junto a unos amigos y vecinos estábamos interesados en recuperar este espacio porque es vital para la comunidad. Estaba acéfalo, pese a que funcionaba con muy pocas actividades. Lo cierto es que tenía prácticamente las puertas cerradas a la sociedad”, explicó Carbone.

El grupo conformó una lista, se presentó a las elecciones y asumió la conducción de la institución. Desde entonces, el objetivo fue recuperar progresivamente el funcionamiento del club y ampliar su propuesta.

“Fue un camino arduo, pero se logró devolverle el club al barrio. Superí tiene sus puertas abiertas a la comunidad. De ser un lugar para solo 30 personas, ahora pasan por acá 500 personas por semana gracias a las diferentes actividades que tenemos”, señaló el presidente.

La recuperación no se limitó a la organización institucional. El club comenzó a incorporar nuevas propuestas y a articular su funcionamiento con distintas iniciativas municipales y comunitarias.

Actualmente se dictan clases de zumba, cumbia cruzada, ritmos latinos para niñas y folclore, entre otras disciplinas. A su vez, el espacio es sede de actividades impulsadas por la Municipalidad, como las de los centros de actividades integradas para adultos y adultos mayores (Caiam), además de newcom y otras iniciativas deportivas destinadas a las infancias.

El club también alberga un punto de educación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y actividades vinculadas al Circuito Interbarrial de Teatro, ampliando así el uso de sus instalaciones más allá de la práctica deportiva.

La articulación con distintos programas y áreas permite que una misma institución concentre propuestas destinadas a diferentes edades y públicos, recuperando una de las funciones históricas de los clubes de barrio: ser espacios de encuentro y participación comunitaria.

El proceso también incluye obras y mejoras en la infraestructura. Carbone adelantó que próximamente se incorporarán patín y vóley. Para eso, con el aporte del Servicio Público de la Vivienda (SPV), se pudo construir una nueva cancha y mejorar un sector cuyo piso se encontraba en malas condiciones.

“Hasta el patio usan ahora los socios”, contó el presidente, como una muestra del cambio en la utilización cotidiana del espacio.

A estas mejoras se suma un subsidio provincial gestionado con el acompañamiento del senador Ciro Seisas, destinado a finalizar la puesta en condiciones del salón ubicado en la planta alta. La obra permitirá ampliar la superficie disponible y generar nuevos espacios para actividades sociales.

Una historia ligada a Alberdi

 

La recuperación actual se inscribe en una historia que tiene al club como parte de la identidad del barrio. Una de las etapas recordadas de la institución fue la presidencia de Juan Alberto Solé, reconocido por su actividad vinculada a las máquinas de coser y por haber tenido un papel decisivo para evitar la quiebra del club.

Ahora, la intención de la nueva conducción es recuperar ese lugar de referencia y proyectarlo hacia las nuevas generaciones. “Decidimos encarar un proyecto nuevo con una lista y la gente nos eligió. Gracias a los vecinos pudimos lograr abrir realmente las puertas a todos”, sostuvo Carbone.

Esa relación entre el club y el barrio también aparece en el relato de sus propias vecinas y vecinos. Patricia Suárez tiene 67 años y pasó buena parte de su vida vinculada a Superí. “De chica venía siempre con mi familia. Pasé mi infancia acá adentro. Ver que ahora mi club está así me genera mucha emoción”, contó.

Patricia participa actualmente de folclore, cumbia, ritmos latinos, teatro y newcom, y además dicta clases relacionadas con huertas y plantas. Su vínculo con el club también está atravesado por la historia familiar: su padre participaba de las actividades teatrales que se realizaban en el patio.

“Superí estuvo mal durante muchos años. No fue lo que queríamos y merecíamos los vecinos para este lugar. Entró en decadencia, pero por suerte se recuperó y ahora está abierto para todos nuevamente”, señaló.

Para la vecina, el cambio comenzó a hacerse visible con la reapertura y el regreso de los vecinos a las instalaciones. “Hace un año que esto cambió para bien. Cuando se reabrió con la nueva gestión, fue un sentimiento muy fuerte porque los vecinos volvieron a sumarse. Superí es un sentimiento para mí”, expresó.

Con más actividades, obras en marcha y una creciente participación de vecinos, el Club Superí atraviesa una nueva etapa. La recuperación institucional y el acompañamiento de la Municipalidad permitieron que una entidad histórica de Alberdi vuelva a funcionar como espacio deportivo, cultural y social.

El desafío ahora es consolidar ese proceso y seguir ampliando una propuesta que vuelve a poner al club en el lugar que históricamente ocupó: el de una institución abierta y al servicio de la comunidad de Alberdi.