Corrientes frente al espejo gasífero: Del paso silencioso a la soberanía productiva

Corrientes frente al espejo gasífero:  Del paso silencioso a la soberanía productiva

La reactivación del Gasoducto del Mercosur coloca a la provincia de Corrientes en el centro neurálgico de la energía sudamericana, pero la neutralidad histórica amenaza con perpetuar un modelo de exclusión industrial.

Bajo el suelo correntino discurre silencioso un flujo continuo de energía capaz de transformar para siempre la matriz industrial de la región. Desde que en abril de 2026 el Gasoducto del Mercosur reanudó formalmente el envío de gas natural desde los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta con destino al cordón industrial del sur de Brasil, los 421 kilómetros de ductos que atraviesan la provincia dejaron de ser una mera promesa técnica para convertirse en un hecho geopolítico insoslayable. Sin embargo, la paradoja que atraviesa a Corrientes sigue siendo desgarradora: mientras los enormes volúmenes de gas cruzan el territorio hacia el mayor mercado de América del Sur, el entramado productivo local continúa produciendo y secando sus cosechas a fuerza de garrafas, leña y combustibles líquidos de elevado costo. 

Esta contradicción estructural no es fruto del azar, sino consecuencia de un esquema contractual de servidumbre de paso diseñado hace más de dos décadas que no dejó un solo centímetro cúbico de gas reservado para las economías regionales. La provincia ha actuado, hasta ahora, como un espectador pasivo de una riqueza que transita bajo sus pies pero que no genera valor en sus parques industriales ni empleo de calidad en sus municipios. Sin compensación tarifaria, sin participación accionaria en los vehículos de transporte y sin obras de derivación que alimenten a las industrias locales, el modelo vigente perpetúa una desigualdad competitiva severa frente a otras regiones del país.

El escenario nacional e internacional plantea hoy un punto de inflexión categórico. La firma de los acuerdos bilaterales de integración energética y el despliegue de masivos planes de infraestructura en Brasil confirman que la demanda del país vecino es real, creciente e inmediata. Paralelamente, proyectos privados de gran escala buscan consolidar nuevos trazados dedicados de exportación que aspiran a conseguir permisos operativos por tres décadas sin dejar contraprestaciones concretas en las provincias del NEA. Si la dirigencia política y empresaria correntina no fija una posición firme y unificada ante las autoridades regulatorias nacionales de manera urgente, la provincia quedará excluida de la captura de valor energético por los próximos treinta años.

La palanca estratégica para revertir esta situación de marginación tiene una fecha precisa e improrrogable: diciembre de 2027, momento en que expira la concesión de la licencia del Gasoducto del Mercosur. Esta instancia de renegociación contractual abre una ventana única para exigir condiciones innegociables para el desarrollo provincial. Corrientes debe reclamar formalmente una participación accionaria en la operadora de transporte a través de su empresa provincial de energía, la actualización de los cánones por servidumbre territorial con destino a un fondo soberano de desarrollo, el compromiso de reserva de volumen garantizado para el consumo interno y la inclusión obligatoria de empresas y mano de obra local en las obras de ampliación.

A esta agenda se suma una deuda histórica acumulada por más de diez años: la materialización de las obras clave del Gasoducto del Noreste Argentino, empezando por el postergado cruce subfluvial del río Paraná. La vinculación efectiva de la red troncal con la capital correntina y con los polos productivos del interior, como Paso de los Libres, Goya y las cuencas forestoindustriales y arroceras, no representa un privilegio fiscal, sino una restitución de equidad territorial básica. La disponibilidad de gas de red a precios competitivos permitiría radicar inversiones petroquímicas, plantas de valor agregado en origen y complejos de generación térmica, transformando radicalmente la geopolítica económica de la provincia.

El dilema que enfrenta la provincia es simple pero determinante. Corrientes puede resignarse a continuar siendo una ruta de paso silenciosa por donde transitan los recursos de la patria hacia el exterior, o bien puede asumir el liderazgo firme que su ubicación geográfica le exige para convertirse en el gran hub gasífero e industrial del Litoral argentino. La historia no esperará indefinidamente; la ventana de oportunidad está abierta hoy y requiere una decisión estratégica inaplazable.

Ver estudio original by Ing. Jorge Gómez